Visiones del Ramaseo / 1965
Dedico
Al
espíritu-luz, de Hermes Trismegisto: hombre, casta, Dios o símbolo. (Tres veces
grande). Iniciador reverenciado por egipcios y griegos; cuando la ROSA MÏSTICA
de una conciencia superior, florecía y perfumaba el mundo espiritual de los
Sagrados Misterios.
Dedico
también, al alma luminosa y lejana, de un investigador profundo de todas las
religiones ciencias y filosofías que conducen a la inmortalidad del alma. Con
su nombre en mi pensamiento –como si fuera una antorcha celeste que guía cada
palabra y cada signo- he escrito este poemario, y lo que alcance de aceptable y
armonioso, corresponde a quien lo inspiró: EDUARDO SCHURE.
Rosa
Virginia Martínez
Juicios Breves
Rosa
Virginia Martínez, poeta de noble sinceridad en contacto siempre con la
Metapsíquica, pudo ser la Delmira
Agustini venezolana, si más amplio hubiera sido el ambiente de su
formación literaria…
Dr. Eduardo Matthyas Lossada
(escritor y poeta) Venezuela
Rosa
Virginia Martínez, no solo se limita a reflejar el sentir poético, sino que
tiene la virtualidad de sumergirse en las honduras del alma y del Cosmos, del
micro y del macrocosmo. Los panoramas múltiples de la vida en sus
manifestaciones diversas, tanto en lo estético como en lo ético, permiten
formarse de su personalidad literaria un concepto magnifico, al cual va
adherido su sensibilidad mediúmnica…
Tito L. Bancescu (escritor y poeta)
Argentina
Rosa
Virginia Martínez, posee un alma musical, colmada de armonías, un alma que
sintoniza maravillosamente con todos los seres y las voces del Universo. Un
alma que tiene mucho de budista o franciscana. Su filosofía podría bautizarse
como “filosofía de la armonía”…
R. Armando Rojas (diplomático e
historiador venezolano)
Rosa
Virginia Martínez, mujer de extraordinaria mentalidad que espiga con fervor en
el amplio campo de las letras. Todo cuanto escribe es un mensaje de belleza…
Josefa T. de Aguerri (escritora
nicaragüense y “Mujer de las Americas 1950”
Rosa
Virginia Martínez: ¡alma toda luz de radiante inspiración¡ Pienso en el
conocimiento superior que puede obtenerse de ella; porque la savia de cada obra
suya es la nuestra, y a la cual la poetisa ha sabido imprimirle su propio
valor.
H. R. Marín Fonseca (escritor y
pintor venezolano)
VISIONES DEL RAMASEO
poemasEl Viento
Escuchad
en vuestro interior y fijaos en lo infinito del Espacio y del Tiempo. Allí
resuena el canto de los Astros, la voz de los Números y la armonía de las
Esferas.
Hermes
se empina
desde el oscuro fango
de la vida,
hasta la clara luz de las
estrellas,
para contar la historia
de los siglos,
al viento manso
que recorre el mundo.
Desde
que nació la tierra,
desde las razas etéreas
hasta la quinta raza,
el viento no duerme
ni se muere nunca.
Cruza patios y colinas
escuchando la voz de los
jazmines;
de los lirios y las rosas,
de las montañas y los mares,
de las hormigas y los hombres…
I luego
narra… narra… narra…
El viento:
malla azul que lleva
por todos los senderos
de la tierra,
las historias, las visiones
y las canciones de los hombres.
El viento,
sabio patriarca de los tiempos
presente, pretérito y futuro,
y también de un tiempo ignorado
como la Cuarta Dimensión.
El
viento narra… narra… narra…
Pero nadie le escucha.
Narra las noches de Brahama
y la mansa ternura de Jesús…
El cuento de la Caperucita Roja,
el vértigo de los mares
encrespados,
y la risa de Demócrito…
El viento explica
lo que el grillo canta,
y las vueltas del mundo
sobre su propio eje;
pero nadie escucha,
nadie quiere oír
su verdadera voz.
Solo quieren saber
de rumor superficial y vago
que riza el cristal
de los lagos;
del viento que abre
los capullos
en los rosales
y seca los pañales de los
niños en las cuerdas.
Todos escuchan
esa voz que nace a cada
instante
para azotar los muros
y llevarse las hojas de los
arboles;
para silbar a los amantes;
que se besan a hurtadillas
en la penumbra
de los caminos.
Todo el
mundo escucha
ese leve frufrú
que duerme a los ancianos,
en los anchos corredores
de los vetustos caserones.
Todo el mundo sabe
cómo ruge, cómo llora
y cómo silba entre los
pinos.
Más,
el viento tiene otra voz
que va repitiendo por el mundo
para que le escuchen…
“Aquel que tiene ojos para ver
que vea,
y aquel que tiene oídos para oír
que oiga”.
Pero los hombres
van y vienen sordos,
tan sordos como las piedras
que no escuchan el fluir
de las estrellas.
Tal vez,
la gente se sorprende
porque me detengo,
ante las ciudades
que van cantando hacia el futuro;
en la cima de las montañas,
y en la orilla de los mares:
para escuchar
el mensaje de otras edades,
de otros cielos y otras voces.
Quizás,
!todo no será más
que un sueño de poeta¡
Pero yo dejaré en el surco
lo que aprendí,
-allí quedará la semilla-
porque de tantos y tantos hombres
que pasarán mañana,
alguno habrá de pararse
para mirar la espiga
en el Sendero.
Para escuchar el viento:
!la Palabra Secreta,
el Infinito Acento¡
La Verdad Semilla
El
hombre contemporáneo busca el placer sin la felicidad, la felicidad sin la
ciencia y la ciencia sin la sabiduría. La antigua edad no admitía que pudieran
separase esas tres cosas.
Eduardo Schuré
Muchos
hombres
han venido a sembrar
la Verdad-Semilla.
La tierra es buena cuando
llueve,
o cuando una vena de agua
dulce,
le brota
rumorando una canción.
Muchas personas
también tienen llovido
el corazón,
o llevan una fuente oculta
de bondad y de amor.
Hermes
sembró la Verdad-Semilla
en al Ramaseo,
rodeado por un bosque
de imponentes obeliscos,
y le dió a Egipto
una luz nueva.
Sócrates en el espacio
abierto,
y Jesús,
el soñador de la fraternidad
y la paz entre los hombres,
sembró la Verdad-Semilla
en el Sermón de la Montaña.
En el cielo entonces,
no había sputniks
ni platillos voladores:
Sin embargo,
ya había odio
y sombra
en el corazón de los
hombres.
El odio es hierba mala
que ciega y ciega
hasta ocultar el cielo.
El alma que odia
no ve la belleza.
Jesús sembró el
amor,
como sembró Hermes la
verdad
y Sócrates la sabiduría
y otros la ciencia.
Pero la siembra de amor
es inútil
para los hombres
cuando no tienen
llovido el corazón.
Prefieren la de trigo
y de banano,
porque llena el estómago
aunque no alumbre el
alma.
Todo
“El todo
es mente; el universo es mental”
Tu no
tienes nombre
ni forma.
Hasta la más pequeña
flor
tiene sombra,
y TÚ no tienes
sombra,
Eres,
lo que no se puede
ver, ni medir,
ni pesar ni contar.
I eres también
el fruto que cuelga
en su clima de aroma
desde la verde rama.
Eres el camino
de la hormiga,
y los dedos delgados
de la lluvia
que borda los senderos
y despierta las rosas.
!Todas las cosas tienen alma!
Cuánta fuerza en el átomo:
pequeño gigante
que guarda el destino
de los mundos.
Todo vibra,
todo es Mente que derrama:
música,
risa,
llanto
y amor.
!Cuánto secreto
en tu escondite de raíz
que lo divulga todo:
el olor del níspero maduro,
la leve arquitectura
de la rosa
y la paz de las hojas!
!Cuánto misterio escondido
más allá de todas las escalas
del sonido!
!Cuánto amor en las fieras,
que cuidan sus cachorros
en oscuras guaridas;
y en la madre,
que pone su pezón
en la boca del niño,
cuánto amor… cuánto amor…
¡Cuánto
poder en el hombre
que invento alas
para explorar los mundos!
!Cuánto poder para vencer
al Tiempo y al Espacio,
para multiplicar la especie;
para caminar cincuenta años
o más…
buscándote en silencio
en los templos
y en los credos.
I no te encontrará
mientras no comprenda:
que vivimos, nos movemos
y somos tu propia Mente.
Que somos parte tuya
como la hoja,
el gusano,
la nube
y la serpiente:
parte del Todo
y el Todo es Mente.
Razas
“Una
sola alma, la gran alma del Todo, ha creado, al dividirse, todas las almas que
recorren el Universo”.
Al
principio,
cuando la luna no había
crecido,
y el pensamiento de
Dios
flotaba como un sueño
por los mundos:
las razas y las cosas
eran asexuales.
No había
ni “El” ni “Ella”.
La flor era fruto
y el fruto era flor.
No había
ni macho ni hembra;
todo era principio
en el principio.
¡I nadie
lo comprende ahora!
Después,
cuando la luna
fue creciendo
y se dio a caminar por los
cielos,
despertando mares
y sembrando anhelos,
las razas se tornaron
bisexuales o andróginas:
“El” y “Ella”
vivían
como el aroma y la rosa:
!simplemente unidos!
Más,
la luna creció
tanto y tanto;
que agitó los mares
y doró la tierra
sembrando el amor.
La carne se hizo
dolor,
angustia,
ensueño,
esperanza
y pasión.
I desde entonces
el “Masculino”
y el “Femenino”,
en un grito inmenso
conmueven a Dios.
Algún
día,
la luna que es magia,
misterio y encanto
porque puede tanto:
nos tocará las manos
nos besará la frente
y surgirá otra raza,
ciertamente…
!Un nuevo sexo:
más clamoroso y vivo,
más elevado y puro,
a resolver la clave
del porvenir
oscuro!
Planos de Correspondencia
“El
exterior es como el interior de las cosas; lo pequeño es como lo grande; no hay
más que una ley y quien trabaja es UNO. Nada es pequeño, nada es grande en la
economía divina”
Todos
vamos hacia abajo
en la raíz,
Todos vamos hacia arriba
en la serena flor
que por serena se olvida,
la magia de su aroma
y su color.
El
Cosmos tiene puertas
invisibles,
y voces pequeñitas
en trapecios de nubes.
Subir y subir
cada vez más alto,
no es más que:
ganar un estado diferente
de conciencia;
pasar de un plano
a otro,
mental y espiritual,
iluminado por la propia
experiencia.
Vamos constantemente
hacia un límite ignorado,
como vamos constantemente
hacia la Cuarta Dimensión.
Del
movimiento de la
mariposa
al de los mundos,
no hay más que grados;
de la mónada
al superhombre
no hay más que grados;
del fulgor de la
luciérnaga
al de la estrella,
no hay más que grados.
Desde la piedra
(inerte en apariencia)
hasta la energía
que mueve los mundos,
no hay más que grados…!
I todos vamos por la misma
escala,
desde la brizna
hasta la Substancia Etérea:
eslabón que une a otros
planos de energía
inconcebible
para el hombre.
Es tan diferente
todo lo de aquí y de allá,
y sin embargo:
“como es arriba
así es abajo,
y como es abajo
así es arriba”.
Causación
“Si
cierto hombre no hubiera encontrado a cierta mujer en la oscura Edad de Piedra,
vos, que estáis ahora leyendo estas líneas, no estaríais aquí”
¿Dónde
comenzó la vida?
Tal vez en la mónada,
en el perfume de una flor
sin nombre,
o en la arista menuda
de una estrella.
Más allá del hombre
y la mujer:
en la luz
en el verbo
e idea
del Gran TODO
que es Causa de Causas.
El mono,
el hombre
y el superhombre:
no son más que
simples eslabones
de una futura raza
de Dioses.
No hay milagros,
ni prodigios,
ni magia
para elevar los mares,
ni para encadenar
la luz;
ni para pedirle
a un corazón que ría,
cuando llora de tristeza.
Nada sucede casualmente,
porque nadie puede
alterar la Ley de Causación.
Nadie
puede borrar
el Tiempo,
ni reducir el Espacio
de una estrella a otra,
al cálido tamaño
de una hormiga.
I ella está en el Tiempo
y en el Espacio,
como un eslabón de la
Ley,
o un punto de la
Energía Creadora.
Yo sé
que mi poesía
es la prolongación
de otros acentos.
Yo sé que este amor
a los arboles
me viene de los pájaros;
y este amor a las flores
llegó de las abejas.
Mi risa,
es el claro remedo
de la fuente;
mi cuerpo,
es el barro renovado
de otras formas…
La montaña fue llano,
y el giro de la hoja
al impulso de viento,
es ahora,
el adiós sin premura
de mi mano:
la cadena invisible
de las cosas,
hace su eterna ronda
con seguro empeño;
y del Sueño al Ensueño,
de la Causa al Efecto
llegaremos
a comprender que somos
UNO solo con Dios;
y al mismo tiempo
saber que cada uno
es dueño de sí mismo.
Cuando
la aurora
maduraba los primeros
racimos
para endulzar al mundo:
Un hombre
y una mujer
se miraron amorosamente,
y la llama de su beso
se hizo carne
en el vientre,
de aquella que fluyera
de un lejano horizonte.
Ahora,
después de tantos siglos
y de tantas primaveras;
yo estoy aquí:
pensando en la mirada
de aquel hombre salvaje;
y en ola mujer sin velos,
que en silencio violaron
el, pudor de los cielos.
Eslabón a eslabón
el mundo se ha poblado:
!Lo arrulla mi canción!
Vibración
¿Qué
hacen los astros? ¿Qué giran los números? ¿Qué giran las esferas? ¡Oh, almas
perdidas o salvadas! ¡Dicen, cantan, giran nuestros destinos!
Hermes
Nada
reposa en este mundo,
ni en aquel, ni en el otro,
ni en el de más allá…
Nada está muerto, ni insensible
ni ausente de la Ley
que es
Movimiento.
Todo
gira:
gira la estrella,
gira la nube,
gira la flor…
Todo se transforma
girando y girando;
girando por los siglos
en torno al sol.
Girando
nacemos,
girando vivimos
girando dormimos…
¿Qué genio celeste
o fuerza infinita
nos lleva tan rápido
que nada sentimos?
Vamos
por el Cosmos
meciendo quimeras.
Vamos por los siglos
subiendo y subiendo,
sin llegar, llegando…
Vamos con la hormiga,
el búho y la alondra
girando y girando…
Van los
“electrones”
y también los “iones”,
en diversas formas de materia
girando y girando.
Circulan y vibran
platicando amores,
con voces tan hondas
que nadie comprende,
con voces tan altas
que jamás se escuchan.
¿Qué son
estas fuerzas?
¡Voces prisioneras,
que desde sus mundos
piden libertad!
Hombres del presente:
¿Queréis liberarlas?
¡Andad con cuidado:
es poder oculto
es fuerza secreta
que avienta colinas,
que sepulta mares
y descuaja estrellas…!
Capitán
de mares:
¡soltad las amarras!
Pequeño que juegas
con torres de arena
en rubias orillas
de azulados lagos:
levanta la frente,
antes que se apague
el jirón de lumbre
que baña los cielos.
Jardinero alegre:
¿sabes tú que acaso,
estarás podando
la última rosa?
Crujirá
la tierra,
caerán los robles,
se alzara doquiera
banderas de fuego:
pero nada importa,
nacerá otro mundo
más dulce y alegre,
girando y girando…
¡Nacerá
otro mundo
cantando y cantando!
Género
El
género está en todo; todo tiene sus principios masculinos y femeninos; el
Género se manifiesta en todos los planos.
El Kibalión
¡El
género es dolor,
es lumbre y canto!
Masculino y femenino:
positivo y negativo.
El género es la clave
de un llamado oculto
y misterioso,
a que se acoplen
las almas
las personas
y las cosas.
¿Tienen
sexo las almas,
las piedras y las nubes?
¿Tienen sexo los caminos,
que algún día se encuentran
para fundir en uno
sus destinos…?
Hay
almas fuertes
-sin sexo-
¡son viriles!
Hay almas débiles
-sin sexo-
son almas femeniles,
que se doblan
a todos los impulsos
como tallos sutiles.
¿Tiene
sexo las palabras,
los ensueños y los vientos?
Hay palabras que matan
todas las esperanzas
y todas las ilusiones
de la vida.
Palabras que taladran,
y dejan cual puñales
invisibles heridas.
Palabras masculinas,
que traspasan la carne
como garras felinas.
Hay
palabras de espuma,
de aroma, miel
y brisa:
palabras que revelan
el sexo en la sonrisa.
El sexo
esta en todo:
en la sombra y en la luz.
¡Quién sabe cuántas veces,
arboles diferentes
se acoplan en la cruz!
El Hombre
“La
palabra enigmática de la Esfinge es el hombre, el microcosmo, el agente divino
que resume todos los elementos y fuerzas de la naturaleza”.
Hombre:
puñado de arena, de nubes y
sueños.
Hombre-dios,
hombre-fiera:
nacido en este mundo
para elevarse en alas
de una dulce quimera.
Hombre ciego y pequeño,
tan pequeño y tan ciego
como las piedras
de los abismos
que jamás verán la luz.
Hombre.
Universo minúsculo:
con tormentas
y miel de verso en los
labios;
con sangre de Caín
y traición de Iscariote
en las venas.
¡Oh, ser
de luz y de sombra:
es el mismo que llora,
como un ángel herido
y el mismo que le roba
la luz a las estrellas!
La “escala diamantina”
le sube desde el alma;
pero tiene las plantas
-cual profundas raíces-
pegadas a la tierra.
I ama con frenesí
la tibia carne de las
rosas,
y la hoguera invisible
de los besos.
¡Pobre dios terrestre:
con tanto cielo en el alma
y tanto cieno en la carne.
¡Hombre!
Misteriosa aleación:
si le rompen el pecho
no le alcanzan el alma.
Barro de cieno fino
y cielo de barro espeso;
frescor de rama verde
y roca ígnea en el tiempo,
para el tiempo amoroso
de perpetuar la especie.
Hombre-dios:
todo lo puedes ¡todo!
porque eres el signo
armonioso y eterno
de la SUPREMA SINTESIS.
Ritmo
Todo
fluye y refluye, todo asciende y desciende; la oscilación pendular se
manifiesta en todas las cosas; la medida del movimiento hacia la derecha es la
misma que el de la oscilación a la izquierda; el Ritmo es la compensación.
El Kibalión
Si yo
pudiera pedir algo
a la Gran Mente Cósmica,
diría:
¡dadme el ritmo!
El ritmo de la estrella,
de los mares,
de los vientos,
de los ríos,
de la lluvia,
de los mundos…
Dadme el ritmo secreto
de la rosa,
de la savia que es luz
porque alumbra en la
flor;
de la raíz que es vuelo,
porque va de la sima
hasta la cima,
en su fiebre de cielo.
La raíz es altura:
comienza en el abismo
y concluye en aroma.
Dadme el
ritmo
de la noche mineral
que se inicia
en el ígneo corazón
de la tierra,
y termina
en la infinita paz
de las estrellas.
El ritmo de la piedra
tiene chispa,
voz
y forma.
¡Vamos
hasta la montaña
para escuchar el canto
de las rocas
milenarias,
y la voz de los
guijarros
que ruedan lentamente
hacia la orilla
de los húmedos caminos…
Nadie es capaz
de escuchar la gran
sinfonía cósmica
sin estar superdotado.
Nadie es capaz
de asir la estrella
sin quemarse el alma.
Dadme el
ritmo
del amor.
Jesús lo enseñó al mundo,
y lo polarizó a la medida
de su misión arcana,
en su amor a María Magdalena;
y en perdonar dulcemente
al soldado inclemente
que le abriera el costado
con la lanza.
I también a los que le dieron
hiel,
porque “no saben lo que hacen”.
Manifestó el ritmo
en:
“dejad que los niños
se acerquen a mï”.
I en perdonar al discípulo
que lo vendiera.
Sin embargo,
la lección de Jesús
parece inútil,
y el ritmo del amor
mil veces roto,
en este plano de odios
y de guerras,
de miserias
y llanto.
Más,
“el Péndulo Universal
está siempre en movimiento”.
¡El ritmo es eterno!
Yo soy
una brizna
perdida en el viento;
pero pediré sin cesar:
¡Dadme el ritmo!
Aún cuando sea
el menudito ritmo
de la araña,
para tejer
la dorada urdimbre
de los sueños
con amor y alegría;
hasta que llegue
el día
de ganar otra escala,
al impulso secreto
de mis alas.
Polaridad
“El
espíritu y la materia no son más que polos de la misma cosa, siendo los planos
intermedios, cuestión de grados vibratorios meramente”.
Todo es
y no es.
Al mismo tiempo somos
luz y sombre,
silencio y vibración.
Ante la
gran Verdad:
¡despierta, corazón!
¡Despierta!
Yo soy
la bestia
y el ángel,
como un río dividido
que siempre es el mismo:
aguas del mismo cauce
en direcciones opuestas.
Yo sé
que soy Dios
y Dios es andrógino;
yo sé que soy materia
deleznable,
y al mismo tiempo:
finita de infinito,
pequeña de grandeza
y eterna en la medida
temporal de una vida
que es suma de otra vida,
y otra más…
y otra más…
y otra más…
Suma de millones
y millones,
que nada son
en el eterno arribar
del Tiempo Eterno.
La luz
comienza
en el cocuyo,
en la piedra
o en algo desconocido;
y de grado en grado
la luz se hace sol.
¿Dónde comienzan
la música y el color?
¡Dónde concluyen?
Escapan en rítmicas
escalas,
a grados tan altos
que ya el hombre ignora…!
Más,
¿para qué tanta ciencia
y filosofía?
si la rosa es feliz
y muere en un día!
Pero ni Hermes,
ni Galileo,
ni Pitágoras,
ni Sócrates ni Platón
se resignaron
a ignorar el ¿por qué?
¡Cuántas
auroras
para madurar la estrella,
y cuantos mundos
para que se cumpla
la Ley de Correspondencia
en el Universo.
¡Oh,
siento frío
al saber que me quemo
inútilmente,
sin obtener
la más simple
de todas las respuestas:
¿Cuántos pasos
he dado en el
Sendero?
Alma
“Donde
todo termina todo comienza eternamente; y las siete esferas dicen juntas:
¡Sabiduría! ¡Amor! ¡Justicia! ¡Belleza! ¡Esplendor! ¡Ciencia! ¡Inmortalidad!”
Alma:
Llama Universal
que vives en la conciencia
grupal de los animales.
I vives también
en la naturaleza
del árbol que crece,
produce
y muere.
Alma:
animas todas las cosas.
En cada escala de la
Creación,
eres la misma
y diferente
al mismo tiempo.
Tienes la forma,
la esencia
y el color de cuanto
animas.
Vienes y vas
en el flujo y reflujo
de los átomos
eternos.
¿Dije que tenías forma?
!Si!
Tienes forma en la perfección
del pétalo,
en el color y la esencia
de la rosa.
¿Dije que tenías forma?
!No!
Eres tan fina y tan fina
que te afinas y refinas
desde la simple resina
hasta la esencia
divina.
Alma:
Cabes en el átomo
y contienes a
Dios.
Evolución
“Dios
duerme en el mineral, sueña en el vegetal, se despierta en el animal y se hace conciencia
de sí mismo en el hombre”.
¿Cuál
fue mi forma
en los primitivos tiempos
de la tierra?
Quizás
yo fui una roca del mar
con raíz de corales.
Una rosa silenciosa,
estática o hirviente,
en la corriente evolutiva
de los minerales…
Tal vez,
era sencilla
pirámide de arcilla;
o faz de agua serena,
en los días sin nombre
de aquella luna llena.
I yo era Dios,
porque ya Dios estaba
en mí
como en todas las cosas
de la tierra.
Yo estaba,
en el secreto empeño
de ser árbol;
porque el sueño mineral
es de raíz y savia:
es sueño vegetal.
¿I cómo no desear
la verde ternura
de las plantas,
si las piedras
no florecen en mayo
como los lirios y las rosas?
Ni la roca ni el agua
dan capullos de seda,
ni sienten angustia,
ni sabor a fruto
dulce y aromado
de huerto regado.
El árbol crece de alegría,
y es dolor,
ante la garra sorda
de la estación más fría.
El árbol tiene
una noche mágica
que perfuma el mundo,
y revela el secreto
de la creación
cuando abre su cálido
botón.
I después fui árbol,
persistiendo muchas veces
en semillas de todas
las especies.
Tuve pájaros y nidos,
lazos de cielo azul
en mis ramos tendidos.
De las nubes vecinas,
mil collares de lluvia,
bajaban por mis hojas
hasta la arena fina.
Después…
después…
fui serpiente y jaguar,
águila y mariposa…
!I no sé cuántas formas
animé de las fieras
que el ciego instinto
acosa.
Más,
como una forma
encierra todas las formas
del futuro:
!Ahora abro los brazos!
Soy la cruz:
horizonte y verticalidad,
raíz y acento,
con mis brazos tendidos
floreciendo a los vientos.
Resumo así:
“el equilibrio cuaternario
de los elementos”.
Soy esta humanidad
doliente y viva,
con las plantas pegadas
a la tierra;
y dos alas sensitivas,
que impulsan
mi espíritu
hacia arriba.
Ahora
soy:
pensamiento de estrella,
palabra que germina,
raíz de sol y canto
que se humedece en llanto.
Soy:
este sentir profundo
resuelto en ancho grito,
que horada el infinito
y estremece a los mundos…
Soy la llama secreta
del Logos Sideral,
que persigue la forma
de un divino ideal.
Soy la cruz:
1con mis brazos tendidos,
cual Símbolo Infinito
me estoy tornando
Luz!
La Inspiración
“El alma
tiene sentidos que duermen, la iniciación los despierta”.
¿Qué es
la inspiración?
¿Manantial secreto
o estrella encendida
de amor y de vida?
¿Qué
extraña potencia
anima su llama,
que pasan los tiempos
y nunca se apaga?
¿Es
chispa de leño,
es caudal de ensueño;
o es rayo divino
que alumbra el camino?
¿Quieres
conocerla
sin forma ni nombre?
!cierra bien
los ojos,
y levanta el vuelo
a lo azul del cielo…
Se regresa pronto
sin peso en el
alma,
con el noble impulso
de hacer algo bueno.
Se siente que
el verso
afluye sereno,
y alumbra la frente
un astro invisible
un astro potente
que tiene raíces
en lo incognoscible…!
No
indagues en vano
prepara tu mente,
ten presta la mano,
y espera con calma
a la ¡Inspiración!
Visión
I
Muchas veces el Cristo vino al mundo y ha caminado por muchas tierras. I
siempre se le ha creído un extraño o un loco. ¿No habéis oído de El en las
encrucijadas de la India? I en la tierra de los Magos, sobre las arenas de Egipto?
Jalil Gibran
¡Mayo
jubiloso y perfumado! ¡Mayo en mis pupilas, en mis manos y en mis hombros!
Voy por
la mañana, sendero adentro, tropezando con las flores y el canto de los
pájaros. Diríase, que en cada gota de rocío, se hubiese escondido una estrella.
Las
cuento sin tocarlas, ¡más de mil diamantes brillando sobre las hojas y los
pétalos de seda de las flores. Al fin, ya cansada, me tiendo a la sombra de un
árbol cargado de bellotas perfumadas.
I sueño,
¡un sueño maravilloso!
Sueño que:
Por el camino se acerca un hombre. Por la serenidad de su rostro y su
majestuoso andar, se parece a aquel de la epopeya india que llamaban “el
Radiante”.
El mismo
a quien el Rey Kansa, perseguía por ser predestinado; y sin piedad alguna,
mandó a matar en todos sus estados, a los niños varones que habían nacido la
misma noche que Krishna.
Más, “el
Radiante” caminaba serenamente hacía los horizontes; y frente al imponente
Himavat, predicaba a sus discípulos la doctrina del amor y la inmortalidad del
alma. Evocaba la pesca milagrosa en el Ganges y con voz cantarina decía: “Se
como el sándalo que perfuma el hacha de quien lo hiere”.
Este
primer Mesías que se manifestó al mundo descansaba sobre las piedras del camino
y al rumor de los altos cedros. ¿Sonaba Krishna con los ojos luminosos de las
hermanas Sarasvati y Nichdali, que lo amaron con la pasión vehemente de un
sueño imposible?
El
Radiante predicaba. Su verbo estaba lleno de Eternidad, de Amor, de Luz.
Un día,
los arqueros del Rey lo hallaron y traspasaron su carne sensible y fragante a
selva. Rojos claveles bordaron la tierra inocente que apenas sabía de sus
huellas. En medio de su dolor sonrió levemente y clavó su última mirada en el Infinito.
¡Su
misión había concluido!
Una luz
extraña cae sobre las hojas que tiemblan con la brisa cuando el hombre pasa a
mi lado.
No pude
contenerme, y plena de emoción, le pregunto desde el corazón fulgurante del
rocío:
-¿Eres
Krishna?
Parece que no hubiese escuchado. No responde. No me mira. ¡La inmensa soledad
del Himalaya, resplandece sobre el cielo menudo de su frente!
II
Pídele a Dios las cosas que no puedas recibir de los hombres”
El
sendero permanece abierto.
Una luz nueva dora las arenas. Alguien se acerca. Sus ojos de Argos lo ven todo
y lo descubren todo. En la mañana limpia, las estrellas son visibles para él.
Las
cuenta maravillado como si fueran flores luminosas:
¡Una…
dos… cien…!
Así
viene, sondeando en lo Absoluto. Ya tenía savia de eternidad, cuando vivía en
la tierra y hablaba a los hombres de su tiempo.
Llevó
desde el antiguo Egipto hasta Europa, la doctrina secreta de los símbolos. Era
filósofo, matemático, físico, astrónomo, músico y poeta.
Un
destello de la divina Grecia, enciende alboradas de mundos nuevos en sus
pupilas elocuentes.
Para él,
cada punto brillante de la altura, canta un poema cósmico, inspirado por Dios.
¡Aldebarán,
Urano, Sagitario…!
“Todo es
Dios y Dios es UNO”.
Camina y camina mirando hacia la altura; subyugado, sin duda, por la geometría
celeste.
La
canción de los números fluye de sus labios.
Sus ojos
ven por encima de los árboles, más alto que los pájaros, más allá de las nubes.
El se
acerca, y el campo se está llenado de voces: hablan los ramos, los nidos y las
mariposas. Hasta en la boca de abismo de las piedras, se escucha la frase:
¡”EL
MAESTRO LO HA DICHO”!
Ya no
cabe duda alguna respecto a su nombre; pero quiero saberlo de sus propios
labios, y desde el fresco corazón de las flores silvestres le interrogo:
¿Eres
Pitágoras?
Pasa a
mi lado, no me mira, no responde.
El
sendero brilla intensamente, parece una Vía Láctea.
III
Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que
os aborrecen, y orad por los que ultrajan y os persiguen.
Jesús de Nazaret.
El
sendero es ancho, más ancho y luminoso de lo que antes parecía.
Camina
lentamente, tiene todo el esplendor de un lirio recién nacido en la mañana. Sus
cabellos color de miel ondean con la brisa, su mirada es mansa, sus manos
limpias.
Este
hombre delgado y pálido, no mira hacia el cielo ni a los horizontes. Sus ojos
están clavados en el reino de los cielos que lleva dentro del alma.
¿Es un sonámbulo,
un santo o un inspirado?
¡Nadie
lo sabe, nadie lo cree! Cuando hablaba de ese reino a los hombres de la tierra;
ellos volvían los ojos y la esperanza hacía lo alto. I el nazareno sonreía
tristemente, al ver la ceguera espiritual de los que lo acompañaban.
Mientras
se acerca, leo en sus pupilas todos los pasos de su infancia conmovedora:
Herodes mandó a cortar su cabeza de tierno y fulgurante lucero.
!Oh, cuántos niños perecieron en aquellos días! Más, el hijo del carpintero, el
chiquillo de sedosos bucles, iba de la mano de su madre, de aldea en aldea;
creciendo con la esperanza mesiánica de los hombres.
Pleno
ya, sereno y valiente, ungido de secreta luz, empieza a sembrar su palabra de
amor y de paz. Va de un lugar a otro, consolando a los tristes y curando a los
enfermos con la sola imposición de manos. ¡Tal era la fuerza espiritual que
emanaba del terapeuta extraño y luminoso!
Además
de las lepras de la carne, los hombres le mostraban sus harapos, sus ranchos
sin lumbre y sus hijos hambrientos y descalzos. El para consolarlos les decía:
“I por el vestido, ¿por qué os acongojáis? Reparad en los lirios del campo,
como crecen; no trabajan ni hilan; más yo os digo que ni aún Salomón con toda
su gloria, fue vestido así como uno de ellos”.
Muchas
cosas hablaba que los hombres no comprendían. Un rumor extraño empezó a
levantarse de los corazones turbios: ¡”Es un impostor”! ¡”Es un seductor del
pueblo”!
Un día
lo prendieron y llevaron ante el pontífice Caifás. Allí le abofetearon el
rostro y escupieron. Más, El callaba y miraba serenamente su reino interno.
Más
tarde lo pasaron a presencia de Pilato; pues ya un mar de voces pedía su
destrucción. Nuevas burlas y maltrato físico. Jesús languidecía, pero aún
fijaba su mirada en el reino interno.
Tejieron
una corona de espinas sobre su frente y lo llevaron al Gólgota. En la cruz
clavaron su fatigado cuerpo de azucena leve; y lo escarnecían y gritaban
improperios.
El
Cristo Había cumplido su misión. El Cristo pedía por los malvados:
“Padre,
perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
¡La
punta de una laza penetró en su costado. Cuánta tortura para un solo hombre! Ya
en el límite de su dolor y de su angustia, clamó desde lo más profundo de su
corazón:
“!Dios
mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”
El Padre
entonces, para que supiese que no lo había abandonado, lo llamo en silencio.
Jesús
cerró los ojos. Todo había concluido. La noche cayó sobre el lugar de la
Calavera. El primer lucero que apareció en la altura, enredo su madeja de oro
en el pelo de María Magdalena, que aún estaba al pie de la cruz.
Toda
esta historia la evoco mientras se acerca, y al ver sus ojos llenos de
sonámbula tristeza le pregunto:
¿Eres el
Cristo?
Sonríe
apenas, o creo que sonríe; pero no responde…
Pasa silencioso, tan silencioso y absorto como los otros.
En la
mañana clara, parece que un lirio se estuviera derramando desde las alturas.
IV
La gloria está en ser grande y en ser útil.
Bolívar
¡Ahora,
lenguas de fuego le crecen al camino!
Todo parece que arde, un matiz rojo palpita en las hojas de los árboles.
Se
escucha un rumor creciente de cascos que hieren la tiera. Súbito, en medio del
resplandor que dora la mañana, se destaca un hombre pequeño y delgado, que
avanza delirante y confiado como un creador de mundos.
¡Cuántos
triunfos y derrotas se leen en el cielo mágico de su frente! Cuántas noches de
vigilia y huellas de infinitos besos! ¡Cuánta sangre vertida y sacrificios por
la libertad de la patria!
Era un hombre de carne y hueso; pero era al mismo tiempo: el Aventino, el
Orinoco, el Tequendama, el Chimborazo, el Potosí y los Andes elevados y
fuertes.
Sin embargo,
este hombre pequeño y valiente, venció todas las alturas y todos los abismos.
El ritmo
ardiente de su corazón, marcó la hora de la libertad de a cinco países de la América
joven y llena de esperanza. Revela la historia que su brillante epopeya tiene
por pedestal 472 acciones de armas.
El Perú
le ofreció de regalo cinco millones de francos, y el magnánimo vencedor los
rechazó. El dinero no le importaba. Acepto de Caracas, tierra donde vio la luz,
el título de ¡LIBERTADOR!
Este genio, cuyo verbo tenia ecos de eternidad y cuya mano fue modelada para
empuñar la espada de la victoria; a pesar de su vida, plena de fragor de las
batallas, tuvo tiempo, mucho tiempo para amar.
¡Comando
legiones!
¡Manos
femeniles cubrieron su frente de rosas!
!Pueblos enteros, se alzaban a su paso para ovacionarlo!
¡Era un
hombre lleno de triunfos y de glorias!
Sin
embargo, un día, desterrado y triste, agoniza casi solo, frente a una playa del
Caribe.
Llega a
su mente, el cuadro desolador de sus últimos momentos:
Pisadas
apagadas se escuchaban en la estancia. Sus ojos moribundos, buscan en vano,
unas manos de mujer que se posen sobre la angustia de su frente.
El
Redentor de los hombres tuvo a maría y a otras mujeres al pié de la cruz.
El
Redentor de América, no tiene a su lado, la clara y suave voz de una mujer que
haga menos dolorosa su agonía.
En la
pieza llena de silencios, un reloj monótono se traga el tiempo velozmente.
El Libertador hace un esfuerzo supremo y sigue dictando:
“…Si mi
muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo
bajaré tranquilo al sepulcro”.
En sus
labios exangües poco a poco se apagan las palabras.
¡LA UNA!
I siente
que baja lentamente al sepulcro. ¡Baja lentamente… lentamente!
Me arde
la frente ante esta visión dolorosa y fuerte. El fuego de sus hazañas me
enciende el alma. El Libertador se aproxima, y está tan cerca de mis ojos, que
le interrogo:
¡Oh,
Bolívar; Padre de la patria: ¿sufres, eres feliz?
Se
detiene, me mira fijamente y responde:
¡Aún
creo que he arado en el mar!
Esta
voz, la única que he escuchado en el sueño, me despierta bruscamente.
I sé con
alegría que Bolívar aún responde. Está cerca del dolor de América y del
desconcierto de los hombres. Camina todavía por la tierra. ¡Aún nos pertenece!
¡Hombre
continente, hombre montaña, hombre mar, hombre de victoria y de dolor: jamás
olvidaré el timbre de tu voz!
Me
levanto para emprender el regreso. El camino está cubierto de chispas
fulgurantes que van de un lugar a otro: son los pétalos de las acacias que
vuelan impulsadas por la brisa.
!Oh, cuánto daría por volver a soñar este sueño maravilloso y único!
Paisaje
Muchas
vidas han quedado atrás como un sueño. I soñando voy por los caminos de la
tierra.
R. V. M.
Hago
esfuerzo sobrehumano por recordar el nombre de aquel paisaje maravilloso. ¿Lo
viví, lo sentí? ¡No sé! Apenas si alcanzo a verlo en sueños.
¡Oh,
aquella paz de raíz bajo la tierra, aquel río de líquidas estrellas y la
ingenua presencia de la brisa!
Colinas
de jacintos, rumor de esquilas y aletear de pájaros enamorados.
¿Era la
Arcadia?
¿Cuánto
tiempo hace que la luz de ese paisaje inundó mis ojos? Tal vez un siglo o más…
¿O fue en otros mundos sin tiempo ni medida para el pleno gozo de la rosa?
¡Es tan
leve el recuerdo y tan confusas las formas! Sin embargo, persisten en mi
memoria: aquella luna llena tan próxima a las manos de los niños y su clima de
jazmín recién abierto.
Un
campanario en el ocaso, la lluvia fina de abril o la vaga tristeza de un camino
solitario; traen a mi memoria nombres olvidados y formas desvaídas. Otras
veces, cuando cruzo la calle, la risa de un boca enamorada, me transporta a
aquel lejano sitio de mis sueños.
¿En qué
Atlas está su nombre y la vecina estrella que alumbra sus portales?
¡Oh, si
tuviese dos alas incansables para buscarlo por todo el el Universo! ¿Qué ser
humano bebió la fresca miel de sus colmenas y durmió bajo la magia secreta de
su cielo?
Caminante
de la tierra: yo te maría apasionadamente, yo te amaría eternamente, si
solamente me dijeses el nombre de ese paisaje que tanto añoro, y que en vano
trato de hallar por los caminos de la vida y de la muerte; por todos los
senderos de la realidad y del ensueño.
¡Oh,
caminante, yo te amaría…!
Belleza
La
belleza es una institución de la unidad, y sus caminos, los místicos caminos de
Dios.
Ramón del Valle-Inclán
Siete
rayos de correspondencia existen entre lo interno y lo externo: Rayo de
Voluntad o Poder; Rayo de Amor y Sabiduría; Rayo de la Inteligencia Activa;
Rayo de la Belleza y Arte; Rayo del Conocimiento y Ciencia; Rayo de Devoción e
Idealismo y Rayo de Magia Ceremonial u Orden.
Uno de
estos Rayos predomina en cada individuo, y son potencias del espíritu que
buscan cauces de manifestación en el mundo objetivo.
Confusamente
–sabiendo esto- yo me miraba el alma; pero toda visión de verdadero
reconocimiento escapa a mi secreto indagar.
Un día
llegó hasta mi casa el Maestro y filósofo que aún camina por la tierra, y
mirándome fijamente me dijo: ¡Vibra en ti el Rayo de la Belleza!
Volví
mis ojos a la copa luminosa de los sueños; y comprendí entonces, mi pasión por
la fina arquitectura de la rosa, la transparencia del rocío y la clara sonrisa
de la estrella.
Tal vez, será por esto que, hablo constantemente de los cielos abiertos, de la
ciudades jubilosas, de los lagos serenos y las estatuas desnudas.
En los
primeros minutos del alba, preparo la greda para modelar los sueños del día; ya
sean estos, tejer un encaje o labrar un verso. I en todas estas cosas, pido
siempre al Maestro Supremo, que se me dé el privilegio de hacerlas con perfección
y belleza.
Aún
cuando ni Zoroastro, ni Orfeo, ni Pitágoras, ni Jesús escribieron nunca nada;
yo leo el Mensaje de estos Inspirados en la altura; y quedo en éxtasis,
sumergida en la belleza.
Después,
por cada sueño desprendido de mi frente; sé también, que nace un árbol luminoso
en el camino; y este cuerpo mío de barro, se torna entonces, una torre vibrante
y feliz.
I así
voy, como hipnotizada. ¡Plena de paisajes y canciones!
¿Qué me
vuelve a la realidad? ¿La música cósmica de Wagner, las suaves notas de Liszt,
la flauta agreste del viento o el repetido canto de la cigarra?
¡Oh,
algo menos que todo eso: simplemente la risa de un niño, me despierta de nuevo
a la vida! Así es de elemental y puro mi sueño de Belleza.
I así
voy por los caminos: estremecida de claridad, vibrando en el hermoso Rayo de la
Belleza.
1Así
voy, escuchando con los oídos del espíritu al Universo: mi Maestro Supremo!
¡Así he
pasado cerca de ti, lector querido, con este puñado de luz cautiva, que ahora
dejo en tus manos!
Así voy…








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